“Feliz el hombre que teme al Señor,y se complace
en sus mandamientos.Tendrán poder sus hijos
en la tierra,será bendita la raza de los justos.
Habrá en su casa bienes y riqueza y su bondad
durará para siempre.Brilla como la luz en las tinieblas,
para los hombres buenos,el que es justo,clemente
y compasivo.Le va bien al que tiene compasión
y presta su dinero y lleva sus negocios en conciencia;
pues en verdad jamás titubeará;el recuerdo del justo
será eterno.No teme los rumores alarmantes,su corazón
confía en el Señor,su corazón es firme y nada teme
:mirará desafiante a sus contrarios.Hace bondad
y da a los pobres,su honradez permanece para siempre,
levantará su frente con honor.Al verlo,el pecador
se indignará,le crujirán sus dientes y se irá consumiendo.
Fracasan los deseos del malvado.”
